El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 2 33 - -exclamé arrebatado por la exaltación que tan ex- presivas frases produjeron en mí. En ese momento mi.amorosa pasión llegó al grado más alto que puede medir el termómetro del amor. El juicio que se me había instaurado, tomaba día á día, aspecto más amenazante, y no se me ocultaba que, el intento de mis enemigos, era llegar á un re– sultado por el que, se me condenase, acusado del gran crímen de asesinato frustrado en la persona del pre– sidente de la República. En el público, se había esparcido la especie de ha– ber yo perdido la razón; tal era el estado de excitación y coraje con que habíame presentado ante jueces y escribanos. Comprendí, cuando tal noticia llegó á mi conocimiento, que Ofelia queriendo darme algún consuelo, con la esperanza de próxima libertad, ha– bía escrito aquella esquela. Después de meditar larga y maduramente, deduje la cruel consecuencia de que, á ser ciertos los planes combinados para mi fuga, no hubiera cometido la es– tupenda imprudencia de revelarlos, confiándolos á un billetico, que debía llegar á su destino, con mil peligros de ir á dar antes á manos de mis guardia– nes. ·« El sábado estaré yo en tu prisión>>, decía el bille– te, y era miércoles el día que había llegado á mis manos. Dos días solamente, debía aguardar; dos días que habían de parecerme de quinientas horas cada uno! A fuerza de refleccionar, concluí por convencerme 30

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