El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 232 - Y esos enemigos, daban pruebas frecuentes de que no les detenía ni aun el crimen, llevado hasta el ase– sinato, con tal de cumplir sus propósitos de herir mi persona ó cuando menos, abatir mi popularidad que antes tanto los anonadara. Bajo la influencia de estas ideas, sentía aniquilar– se mi ánimo y decaer la entereza que en tales situa– ciones me acompañara. Y en mis horas de abati– miento y desesperación, pensaba que mi larga pri– sión, daría por resultado el resfrío de mis reducidos partidarios y la desunión de mis pocos amigos. Ocho meses debían ya cumplirse desde el día que yo había entrado á: mi prisión; ocho meses y el juicio iniciado llevaba trazas de larga duración. Con mi pensamiento puesto en Ofelia, llegué á considerala como á mi único ángel salvador. Un día encontrabáme más que nunca impresionado con los acontecimientos, todos adversos que me rodeaban, cuando un billete de Ofelia, oculto entre algunos ob– jetos de mi uso, llegó á mis manos. No me detendré á describir la intensa emoción sentida al descubrir el papel, y reconocer la letra de Ofelia. El billete decía así: J orje, amor mío. Todo está preparado p·ara tu fuga; el sábado en la noche estaré en tu prisión; tu huirás y yo quedaré en tu lugar. Un peligro iminente amenaza tu vida, y tu Ofelia morirá si tú mueres. - ¡ Ofelia !......... mi adorada Ofelia, cuanto te amo y cuanto debo estimar tu sacrificios y tu abnegación

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