El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 230 - mis enemigos, el día que me hubieran comido como ,en estilo de politiqueros se dice . Preso de mortal congoja, paseáLame en mi habi– tación, asemejándome á una fiera cogida en sus redes. ¿ Qué hacer? ¿ cómo evadirme de aquella cruel si– tuación? Intenté con ofertas ventajosisímas, seducir al ofi– cial que diariamente montaba la guardia; pero se ha– bía elegido para ocupar este puesto, á un oficial cu– yos padres eran de antiguo, enemigos personales m10s. Mis conatos de evasión, fueron pues cc1¡usa de que se redoblara la guardia, y se aumentara la vigilancia de mi prisión. No hubo remedio; preciso fué entregarme inerme y maniatado á mis enemigos; foé preciso quedarme allí, convencido de que yo era una presa de la cual ellos podian disponer á su antojo! ........ . Y luego, en estas circunstancias, el sistema ner– vioso continuamente excitado, enferma el cuerpo y aumenta la angustia. Yo me sentía morir. Segun costumbre establecida, respecto á los pre– sos políticos de alguna consideración, los alimentos me fueron suministrados por uno de los hoteles me– jor montados de Lima; pero ¿ quién me aseguraba que a1lí no vendría el veneno que había de quitarme la vida? ........... . Suponiendo yo que el pan sería el menos apropia-
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