El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 227 - mis especulaciones en sl Iini t rio de Hacienrla, lo mn ltiplicaron h;ista hacerlo ubir á la fabulosa suma de cuarenta millones de soles! Hasta mis apasionados amores con Ofel ia, fueron echados á la publicidari, para engrns1.r el catálogo de mis acusasiones Yo era un hombre dnico, co– r rompido, que ni siquiera merecía ser escuchado en defensa propia, y á quien se le debía ej ec utar, como al más víl malhechor. Con igual entusiasmo al que gastaron para aplau– dirme y adularme, me increpaban é insultaban, ha– ci éndome el blanco de sus iras. Mi gran reputación de valiente, sentada desde la ba– talla de Arequipa,y confirmada y engrandecida por las mil aventuras que me atribuyeron, para hacerme un héroe de leyenda, digno de ser admirado; todo cayó ' todo desapareció, par,a que no quedara más, que un hombre preso y desgraciado. Se fundó un periódico, sin más fin que el de hacer– me acusaciones, y "revelar al mundo mis faltas y debilidades," y así como poco antes hubo periódi– cos destinados tan sólo á ensalzar mis méritos y ' "cantar mi gloria," así los hubo, consagrados á lan– zarme acusaciones, poniendo de manifiesto "mi caída." En los primeros días, consideré aquella avalancha de mordaces insultos y acriminaciones de todo gé– nero, con sereno y tranquilo ánimo ; esperaba que presto aquel furor acabada, pues que las tempesta– des sociales, - decíame yo - deben ser para el hom-: bre político, como las del Océano para el marino:
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