El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 223 - partidarios mirarán tranquilos é impasibles mi des- gracia? ............-Ellos para quienes yo más queje~ fe de partido he sido el ídolo:que fervientemente ado– ran, se resignarán con esta tamaña tropelía ? •...••... Imaginábame verlos aprestándgse para caer cua1 formidable legión, que había de ser cual la irresis– tible tromba marina, que debía arrollar cuanto se opusiera á su paso. Dudar de la fidelidad de esos nobles adalides, parecíame ruín conjetura que yo no debía aceptar. No obstante, días y más días pasaron , sin que ellos dieran señales de vida . ¿ Qué se hizo su entusiasmo y adhesión ? ...... Hoy me río de mi credulidad!. ......... .... . En los primeros días de mi prisión , mis guardia– nes eran sumamente condescendientes, y permitían la entrada á cuantas personas llevaban permiso es– crito por el Prefecto de Lima. · Una noche, hallábame yo sólo y triste, pensando t!n la série de acontecimientos que habíanme condu– cido hasta allí ; cuando sentí dos golpecillos dados muy suavemente á la puerta de entrada. No sé ' que impulso desconocido, púsome de pié, como empujado por desconocida fuerza; y con voz agitaba, dije: - ¡adelante! -- siguiendo el uso de los presos. Un joven de aspecto juvenil y desconocido talan– t e, presentóse á mi vista.; sus bigotes rúbios y su sombrero de fieltro, calado hasta las cejas, y un lar-
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