El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 217 - estudio antes desierto y nada lucrativo, convirtióse en apiñada multitud de mayordomos de conventos y cofradías, usurpadores de canongías, y de toda esa turba que por horror al trabajo honrado, vive espe– culando con instituciones iglesieras, que con po~o andar dejan mucho dinero. 1 Sus amigos al ver el entrar y salir de los nume- sos clientes del flamante ultramontano, decían admi– rados: - P arece increíble como ha crecido la fama del Doctor. ¡Lo que es el t alento! ... Y este talento no consistió en él, sino en oir misa los Domingos en San Pedro á la hora de mayor concurrencia, y pu– blicar algunos artículos de controversia y ortodoxia á lo Doupanloup, y también algún discurso á lo De Maistre, que le valieron aplausos y felicitaciónes. Y tan fructíferas fueron las misas y discursos pa– ra el Doctor, que se resolvió á formar un hogar, uniéndose en matrimonio á una arrogante soltero– na, lo cual antes no había podido realizar, no por otra causa, que por ser insuficientes sus honorarios para subvenir á las necesidades de una familia, por pe- queña que ella fuese. Bajo el punto de vista político, el Doctor en cuestión, no podía ser, en su condicíon de ultra– montano, importante adquisición para mi par– tido. En el Perú, el ultramontanismo, solo es influ– yente, activo y eficáz, cuando el bello sexo le ha lleva– do su contingente de súplicas, empeños y mandatos. Y aún así, alguna vez ha sucedido que« partido par– tidarias y candillo », todo ha caído en el mas espan– toso ridículo. Escusado es decir que, en el terreno 28 t J

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