El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- .... 15 -- ¿poca, mi amigo Ernesto con natural imposibilidad decía: -Este es un hombre que tiene la conciencia en eJ estómago y las opiniones en el bolsillo. Sus dos manos le sirven de balanza para medir el peso hácia dónde debe ínclinarse su cabeza. Conoce las evoluciones artísticas de los partidos y sabe buscarle la lógica á los cambios de opiniones. Es un gran talento que se vende por un real y médio. -Otras veces refiriéndose á algún flamante político decía : - Este es uno que pasó la vida sembrando ca– motes y cultivando viñedos; pero la agricultura en el Perú, es mina que ha dado en agua, y por eso un día mi hombre, abandonó el arado del agricultor y se metió á político, agarrándose de las faldas de su mujer que era muy bonita y tenía muchos enamorados ; y uno de ellos, el más favorecido de la mujer, hizo minis– tro al marido, y le tomó bajo su protección. Hoy la mujer ha muerto; pero él ha quedado en buen pre– dicamento. Y con su acostumbrada maledicencia me decía de utro: -Este es uncholitoatrevido bastante hábil pero muy pillo. Hoy juega marionetes con todos los hombres de Palacio, y si viene á nuestro par~ido, es porque sin duda proyecta alguna combinación de la cual es– pera resultar él la cabeza y Ud. los piés. Cuida<;lo con estos acróbatas políticos ; saben dar saltos mor– tales y caer parados en la cabeza del q ne los pro– teje. A este tenor eran las pinceladas biográficas con que mi amigo esfumaba á nuestros hombres políti-

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