El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 212 -- amable risueña y lujosamente ataviada, dispensando frases seductoras, y amistosas con tal tino y discre– ción, como si toda la vida hubiera desempeñado ese puesto de directora de un partido. Y ella mareada con la adulación, y yo enbobado con los éxitos del momento, no supimos prever, que "ami nábamos hácia el abismo. Para dar idea de la manera como mis amigos ulaban á Ofelia, apuntaré aquí algunas frases, t o– r ,3.das al paso, en ocasiones que me encontraba .:erca de ella. - Señora - decíale un diputado que había entra– do á las Cámaras con actas escritas, eoufeccionadas :firmadas y falsificadas, en las antecámaras de Palacio. -Señora: la Providencia coloca siempre cerca de los grandes hombres, mujeres extraordinarias que los 1compañan y los guían; en Ud. veo á una de esas n ujeres predestinadas á grandes cosas. -Quiera Dios que así sea-dijo Ofelia con ná.tu – ralidad, como mujer acostumbrada á oír este género le ad ulaciones. Otra noche, un hijo de Esculapio que sin más ni n ás, quería meterse á político y dejar sus reczpe\ ¡ uizá por poco lucrativos deciale : -- Sefzorita Ofe– l i.:i..- Esta palabra de señorita dirigida á una mujer 1.sa< la, merece explicación. En Lima la gente ·id uladorn y gomosa, usa todos los nombres de se– ñ ras en diminutivo, y no admitiendo el nombre de , )felia esa diminución, recurrió al de llama rla seiio- 1 • a.

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