El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 209 -- me cuenta hasta qué extremo mis ambiciones llega– rían á influir en la conducta de Ofelia. Hoy que al fin me doy explicación eje todas sus acciones, pregúntome espantado:-¿ No seré yo el único causante de los deslices de esa mujer que en un tiempo fué tan honrada? ...... Esta idea me tortura y atormenta sin cesar; pues á ser ciertas las noticias que hoy llegan hasta mí, de– bo temer que Ofelia llegue al último grado de pros- · titución. Sin conocer exactamente mi situación financiera, porqué nunca me tomé el trabajo de llevar un libro de cuentas, presentía que mi ruina era inevitable, y debía estar bién próxima. Los especuladores de baja estofa rodeábanme, y siempre con nuevas exigencias, se llevaban mi dine– ro, muchas veces para no volverá verme más, ni aún darme cuenta de sus comisiones. El oro caía de mis manos, en continuada corrien– te, como si fuera el agua inagotable de una fuente. Y Ofelia, contagiada de mi fiebre derrochadora, seguía mi ejemplo, y á su vez, despues de haber gas– tado toda su pequeña fortuna, seguía gastando la· mía. Los desastres se multiplicaban, y un descalabro sería la ruina de mi posición social y política. 27

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