El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
Cada dí má y más dominado por mi amorosa pa – ' ión, eché en completo olvido mis cavilaciones y t - mores; y ya no me preocupaba el saber si mis rela– ciones amorosas con una mujer casada, producirh ,. en el público, desfavorable impresión. Y sin dañada intención, sin pretender ser inmora i en mi conducta, casi sin darme cuenta de mis accio– ne_, acostumbréme á tratar á Ofelia, no con los mi– ramientos que guardamos en las relaciones ilícitas, sino con ]a naturalidad propia de dos amorosos cón– yuges. Ya lo h e dicho. Ofelia tuvo la primacía en est a. · impudencia Je nuestras faltas; pero preciso es con– fesarlo, lo que en ella fué la valentía y entereza el e h pasi6n avasalladora, que se atreve á desafiar las iras sociales, imponiéndose en fuerza de su energía y \·e– hemencia; en mí no fué, .sino la debilidad de ánimo del que, sin energía para protestar, se deja conduci r por extraviado camino, aún con el convencimien to riel mal proceder. Ofelia indudablemente poseía el dón de fas cinar y seducir; era de esas mujeres que llegan al complet o dominio del hombre, sia que pueda eludirlo ni aún e! carácter más enérgico y varoníl. Ella tuvo para mí mil esquisiteces con que hala– gaba mi vida de hombre público, y mil refinamien– tos, con que cautivaba mi corazón de amante; y ésta ~ola consideración qnizá puede atenuar mis falta _.
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