El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 204 - roso amante, que jamás hubo existido en el mundo. ¿ No había ella sacrificado á mi amor, su posición social, su reputación de mujer virtuosa, y cuánto ha- bía de más caro para ella en el -mundo? ........ . ¡ Ah ! - decíame á mi mismo-yo sería un infame, un miserable, si por cálculos egoístas, por ambicio– nes locas, sacrificara un bién positivo, una dicha ver– qadera, que hoy como el primer día disfruto en io– da su intensidad; no, no, ésta sería la verdadera lo– cura, sería como arrojar el oro de buena ley que ten– go en las manos, para irme á buscar el que quizá no hallaré en esa mina que se llama la política, en la cual muchos dán con la veta, pero otros muchos más, dán con estupendos fracasos, que los anulan para toda su vida. Y después de estas reflecciones, daba de mano á todos mis proyectos, y volvía á ser el amante cari– ñoso, sin más aspiraciones que cultivar el amor de su amada. Y cuando me consideraba casi tranquilo, y bién se– guro de lo que yo me empeñaba en llamar mi felici– dad, volvía con nuevos bríos á reclamar su puesto el yo egoísta, abatido y olvidado; volvían mis ambicio– nes de mando; mis sueños de gloria, á reclamar sus fueros, y á pedirme la consagración y el tiempo, que yo había dedicado á una mujer. Y entonces, de nuevo la lucha se entablaba entre mi amor á Ofelia, y mis ambiciones políticas, sacrj– ficadas todas á los piés de una mujer. .....

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