El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 203 - mis horas de refiección y de lúcido raciocrnw . ucedíanse, desfallecimientos sombríos, deducciones tristes, que luego eran seguidas de desahogos de eno– jo, que alguna vez rayaron en ímpetus coléricos, qne érame cruel ocultar Ofelia con esa adivinación casi sobrenatural, pro- 1 ia de las mujeres que aman, comprendió que aquel estado de ánimo no era resultado de un carácter vio– lento ó irascible, sino de algo extrafio, que ella cariño– samente quiso investigar. -Algo me ocultas tú, ¿ díme? ¿ qué te pasa? ¿ qué te ha sucedido ? ¿ Has tenido acaso malas nuevas en las cartas qué recibes ? Te noto mal humorado y de– sabrido ¿ qué hay, qué te pasa? - No hijita, no hagas caso de mis rabietas, son desigualdades de mi carácter, pero luego desapare– cerá todo. - Algo hay que tú quieres ocultarmP.. Y Ofelia buscaba hechos, donde habían pasiones: pasiones en perpetua lucha, que eran causa de las irregularidades de mi cariño. Para disipar cualesquier motivo de queja ó tesen– timiento, que Ofelia pudiera tener, yo extremaba mis caricias y me mostraba tanto más afectuoso, cuanto había sido desabrido y hasta frío en los días pasados. Y me prometía á mí mismo, ser para Ofelia, para esa noble y hermosa mujer, . el más decidido y amo-
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