El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 188 - conocí, acosado por sus acreedores, y en pós de empe- 110s para alcanzar el nombramiento de cajero fiscal, y lamentándose de carencia de dinero, aún para la satisfacción de sus más premiosas necesidades . La cuantiosa fortuna del señor Cajero, no había necesitado para improvisarse otra combinación fi– nanciera, ni más medida gubernativa, que el obte– ner la connivencia de la gente influyente de Palacio para apoderarse de las papeletas de pago; es decir: las ordenes del Ministro para el pago de las pensio– nes de viudas é indefinidos ; órdenes que, compradas al dos por ciento, eran canceladas inmediatamente, de– jando una utilidad líquida de un noventa y ocho por ciento! ..... . ..... .. .. .. . Cuando el clamor del hambre arreciaba y el grito desesperado de los interesados, llegaba hasta las co– lumnas de algún periódico; entonces la prensa sub– vencionada, se encargaba de aclarar eLpunto, moti– vo de queja, probando por a + b que era cosa im– practicable, aquella de llenar esa partida del presu– puesto que asignaba montepío á las viudas, y suel– dos á los indefinidos. Y el tesorero en connivencia con altos personajes, continuaba comprando pape– letas al dos por ciento; y tal fué la demanda que las hicieron subir al tres por ciento . Y en tanto se cometía ese fraude, la. viuda con hi– jos pequeñuelos, cuyas necesidades no le era dable satisfacer, el indefinido anciano enfermo y mostran– do su honrosa foja de servicios y sus gloriosos a~te– cedentes, todos inclinaban la cabeza y enjugaban sus lágrimas, sometiéndose resignados á su cruel des-
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