El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 187 - todos los partidos políticos, ligados, sostenid<Y3 y hermanados por el gran partido del fraude y el p t cu~ lado. Allá donde todos e. tán de acuerdo tan solo para despreciarse mútuarnente, y adularse recípro– camente, allí fuí yo á ocupar preferente puesto en– tre los << hombres públicos de consideración .» Y ya que debo confesar con entera franqueza mis impre– siones, preciso es decir '1 ue, apesar de las grandes faltas que sobre mi conciencia pe alJan, sentíame en– pequeñecido, casi avergonzado al verme allí, enrola_ do y formando número con aquellos hombres cuya negra conducta política y social, era para mi bien co– nocida. Es que yo entónces tenía todavía todos los pudores del político inexperto y poco aleccionado en lo que yo llamaría los grandes rasgos caracterítiscos del hom– bre público. Hoy comprendo que indignarse y pro– testar, ni aun el hacer a.seos y aspavientos, porque el ministro roba, el cajero fiscal especula, el diputado se vende y el secretario pone precio á sus buenos ofic ios , que son cosas que de puro corrientes rayan en vulga– res; pueden bien hacer pasar, por un pobre de espí– ritu, con todas las cursilerías y chifladuras de un memo provinciano é inocentón. Allá había un cajero fiscal que con c1111co alarde, hablaba de algunas finquitas que actualmente estaba construyendo, y en las cuales llevaba ya gastados lar_ go de docientos mil soles; amén de otras qt1e tenía ya compradas, y del boato desplegado en su casa. Y en tanto que mi hombre hablaba así de sus riquezas, yo recordaba lo que él fué un año ant~s; cuando le
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx