El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 186 - ra los que no estén al tanto, de la nobilísima tradir ción del rocamborista de alto rango. Es el caso que, cuando se traficaba con. colonos asiáticos, enganchados en su patria á muy bajos precios, casi por una bagatela, para ser vendidos en Lima, al· precio fijo de cuatrocientos soles de plata fuerte cada uno, sucedió aquí, lo que en todas par– tes sucede, cuando el dinero abunda y la moral de– crece : los vicios llegan á su mayor auge y difusión; y como en Lima los entónces comerciantes de tales mercaderías no sabían que hacerse con tanto dinero; ocurrióseles jugar su rocambor dándole á cada ficha la representación_de 'Un chino: de un hombre ! ! ! ..... . Y así un solo de oros, por ejemplo, con 1natadores y pri- 11ieras, costábale á cada uno de los perdidosos, veinti– cinco chinos de á cuatrocientos soles. Un hombre convertido en una ficha! ........ . Con tales abolengos, bien se colige que en casa de la señora Olivas, debía encontrarse lo más gra– nado de los rocamboristas, entre los que se conta– ban también á todos los políticos en auge; á todos los oportunistas del éxito; á todos aquellos que viven dan– zando al rededor del gran polichinela social, que es el dispensador de cuantas recompensas y favores han menester ellos . Sí, allí estaban los hombres que á falta de honor se rodean de honores; los que para ocultar su escaso mérito personal, se revisten · engalanan con méritos de su antepasados, alcan– zados q uizá.1por medio de la abyección del ser moral, que es lo que constituye al hombre de honor. llá estaban, mezclados, c:onfundidos y barajados
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