El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 15 - orígen de poderosas tendencias y fuertes pas10nes que parecen inexplicables. En la vida de los hombres, hay siempre reflejos de las impresiones de su niñéz, y la atmósfera moral en la que se forma su espíritu, prevalece en todas las si– tuaciones de la vida. Siguiendo este principio, daré á conocer á las per– sonas que concurrieron á mi educación, por más que ellas no representen papel alguno en el curso de esta historia. Años y años han trascurrido, todo lo que yo he amado, todo lo que ha embellecido mi vida, ha muer– to ó desaparocido; hasta los sitios han sido destrui– dos por el cataclismo de 1868, que estremeció la tier– ra y derrumbó todas las poblaciones del Sur. La casita que habitaba mi tia, fué destruida por el tPrremoto, y en su lugar álzase hoy una moderna construcción, azás sencilla, para evitar que nuevos temblores de tierra la destruyan. Mi tio Juan, como yo le llamaba entonces, hab1a vivido, allá en sus mocedades, envuelto en la políti– ca militante y tempestuosa 9e esos .tiempos-, y parece que mi padre, no fué menos adicto á embarcarse; im– pelido por los fuertes vientos revolucionarios de aque– lla época. Hasta mi tia, la viuda del coronel Espole– ta, solía decir, con lágrimas en los ojos, que si sti es– po::.o no hubiera muerto, estaba segurísima de que él hubiera llegado ~ ocupar la silla. Así designaba la presidencia de la República. Mi tio Júan, con su sátira de cuñado, y apoyando

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