El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

-- 172 - -Quién es esa Condesita del pescante-pregunté yo, fingiendo ignorar á quien se referían. -¡ Pues qué! ¿ no conoce Ud. á la hija del señor Olivas? la hermosa viuda del Conde de ...... -Que papeles tan mojados tiene Ud. amigo, no sabe Ud. que el Conde está vivo y muy vivo, y resuel- to á no morirse hasta que . ............. . -Pero entonces, cómo es que la. jóven me ha sido presentada por viuda del Conde de ........... . -Es que ella se presentó aquí, diciéndose viuda en venganza de las infamias cometidas por su esposo. -Magnífica venganza, pues que le enterraba á él en vida. - Y pensará entablar divorcio y quedar en corn - pleta libertad. - No le faltará quien la consuele. -Por si acaso está Ud. interesado, vive calle de ... catay que no me acuerdo. Y todos reímos del inesperado olvido . Este diálogo fué sostenido por dos de los presen– tes, pero sin que yo dejara conocer cuán intimima– mente me ,afectaban esos conceptos. Después cada cual emitió en este punto su opinión siempre con falsas y antojadizas interpretaciones, cual acontece, tratándose de una esposa separada de su cónyuge. Y los comentarios sigujeron, y la maledicencia de algunos gomosos, le indilgó algunas sátiras á la Con– desita del pescante; por dicha mía, no oí una sola pa– labra ofensiva al honor de Ofelia.

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