El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 168 - Siempre al nacer el amor, es generoso, tímido y abnegado. Sólo cuando se le concede algo, pide mu– cho, y cuando se le dá mucho, pide más aún, y siem– pre más, sin adivinar que la harturaletrae la muerte. Niño obediente y sumiso al nacer, se torna luego atrev.ido y audáz, para llegar un día á ser pérfido, artero y al fin huir, sin dejarnos más que su re– cuerdo. Yo pensaba en Ofelia, no con las intenciones ma-;– lévolas de un seductor, sino con la sana intención del que, ha encontrado una mujer virtuosa y bella , que merece ser amada y admirada. Y me indignaba contra el marido infame y con– tra la madre corrompida. A las ocho me dirigí á las calles principales, pen - sanjo que tal vez podía encontrarla, si por acaso acostumbraba salir á esa hora para hacer sus com– pras. El aire de la calle, los amigos con quienes me de– tuve, y con los que me ví obligado á hablar, con unos del actual ministerio, con otros de la próxima reunión de las Cámaras, con esotro de nuestros ami– gos del interior; todo éste cambio de ideas y atencio– nes, disiparon un tanto la impresión que me domi– ba al salir de mi casa. Anduve por los portales; entré donde mi sastre. mandé hacer un terno según el último figurín. E st --el sastr no el figurín-asombróse sobre manera al escuchar mis recomendaciones respecto al corte el la solapa del chal co, 1 cu llo d 1 l · vita y el doble /

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