El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 166 - go, su íntimo amigo? ...... y no dije su amante, por- q ué siempre gustamos engañarnos á nosotros mis– m ismos, cuando pensamos cometer una mala acción~ -Todos los jueves recibo á misamigos-habíame d icho Ofelia, lo cual puede descomponerse así: sólo el día jueves debe Ud. de ir á mi casa. Y me encon- ·t raba en lunes !...... dos días de espera en los co- .mienzos de un amor vigoroso y vehemente, parecen u na eternidad interminable. Y ¿porqué no había de ir á visitarla desde luego · 6 cuando más tade al día siguiente? Esto ciertamen– te sería una imprudencia, pero nada gusta tanto á las muj eres, como ser causa de las imprudencias de un enamorado. Un amante prudente es siempre un enamorado tibio: esto lo comprenden ellas por m– t uición. · .Al día siguiente con gran pesar, ví frustrados mis p ropósitos de ir á visitar á Ofelia. Es que algunos amigos míos llegaron en el momento que yo me preparaba para salir. Qué cosa tan difícil es conocer el momento e n que n uest ra visita principia á hacerse pesada. Mis amigos estuvieron desatinados en este punto, y a largaron sus visitas más de lo que debían, priván– dome así de salir de casa. Y en la noche, fastidiado, intranquilo lleno de an– ·iedad, por no haber cumpli do mis deseos de ver á · felia, dirigíame á mi mi smo esta pregunta : - ¿E s– t aré yo enamorado de est a mujer? • l sigui nte día, después de haber dormido maL a.jitado y hasta nervioso ni más n i menos q ue untl

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