El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
II U na j6ven hermosa abandonada de su marido, ) cuya honradez ha sido puesta á prueba, es algo que bién puede estimular la ambición de poseerla, al má ·apático enamorado. Y aunque hasta entónces yo había sido poco vehemente en mis pasiones amorc– sas, patecíame que por esa vez algo nuevo, desper– tába en mí, hasta entónces nunca sentido. Conocer á Ofelia, hablarla en la intimidad de una buena amistad; estudiar su carácter y cerciorarme de sus vicios ó defectos, ó admirar sus cualidades, si las poseía, era la idea fija y constante que me embarga ba desde el momento que la conocí. Habíaseme pre.– sentado con todo el misterio y el ~ncanto que atrae y seduce, por lo mismo que allí vemos algo descono– cido que se presta á idealizarlo. De qué medio me valdría para llegar á ser su ami-
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