El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 163 - - Y la verdad del ca o e que la jóYen vá resultan - do hasta hoy honrada de todas veras. Qué le parece á Ud. esta anomalía? .i. • ada ménos que aquel amante de su madr , qu lla desechó en sus pretenciones tle noviazgo, tá hoy que bebe los vientos por ser ·l legido para onsolarla de las ingratitudes del Concl~: pero ella ...... ni ésto!. .... . Y en este punto, Ernesto hizo vulgar y significa– tivo ad mán, muy usado allá en los tiempos en que ámbo. éramos estudiantes y con el cual significá– bamos qu no había ni una miaja de sospecha. Al escuchar esta afirmación de boca de Ernesto.,. sentí que inefable, deliciosa ati facción, inundaba mi, corazón. Hubiera querido abrazarlo y manifestarle mi gratitud por sus noticias. Y sin poder .ocultar mi entusiasmo, dije: -Qué hermoso, qué grande debe ser alcanzar el amor de una mujer como é ta!. ..... -Cuidado, cuidado señor político, que hay mujeres. que son como una bala de á trescientas atada á los piés de un candidato; lo hunden, ni más ni ménos que si se hallara en medio del Océano. -Sí, es cierto; pero también hay mujeres que ele– van al hombre que aman y saben identificarse aún con los más grandes. Después de un corto silencio, Ernesto continuó: -Con esta mujer hay un gran peligro. Yo creo en las leyes de la herencia y la trasmisión viciosa de padres á hijos. La hija de la prostituta es prostituta, como el hijo del borracho, hereda ese vicio y lo he– redan también los hijos de los jugadores viciosos y

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx