El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 15S - -Quién es esa mujer ?-dije. -Qué mujer? -Hombre, la que acaba de estar aquí. -Y ¿por qué le interesa tanto conocerla? -Por lo que nos interesa todo lo que es hermosa y simpático. -¡Phist!. ... ~. Una de tantas ...... Nó ...... nó, µna:. de tantas grandes señoronas-y después de haber dicho estas palabras con satírico acento, continuó revisando el periódico. Yo me puse de pié, y procurando ocultar mi im-– paciencia, le quité el periódico de las manos dicién– dole: -Es que no le dejaré leer, si no me dice quién es, cómo vive y cómo se llama esta hermosa. - Vaya una curiosidad muy digna del jefe de un partido y candidato á la· presidencia de la Repú– blica-dijo él queriendo quizá herir mi amor propio• - Cierto, es mera curiosidad; pero me ha inte– resado, no lo puedo ocultar. Y Ernesto revisando indolentemente el periódico que tenía en la mano, contestóme con negligencia: -Pues esa mujer es tan honrada como hermosa, esto si Ud. la encuentra hermosa. Se llama Ofelia Olivas de Vesale: es decir, que es casada ..... . -¡Casada! esclamé yo, sin poder ocultar mi asom– bro. - Y ¿por qué se asombra de que ella sea casada? tiene la primera cualidad para ello; y luego que no todos los maridos se han á de ir la otra vida.
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