El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 151 - * * * ¿ Os acordais de aquel compañero de colegio, con– fidente de mis atrenzos estudian tales y amorosos? ... pues él había llegado á ser uno de m'is entusiastas partidarios; y yo le retornaba su afecto, llamándole amigo íntimo, de lo cual él vivía envanecido y satis– fecho; y con las intermitencias de las amistades in– teresadas y calculadoras, fuimos íntimos, unas veces afectuosos y sinceros, otras tibios y desabridos. Decían de él, que era envidioso ( mal crónico de los pequeños) y que no podía soportar el aplauso del ajeno mérito, siempre y cuando en su conciencia, sintiera que ese aplauso era justo; no así cuando se trataba de medianías escasas de todo merecimiento; entónces desplegaba todas sus cualidades oratorias, para ensalzarlo y exajerando su entusiasmo, decía: -La justicia ante todo; es necesario aplaudir al que tiene méritos reales y verdaderos, para darse uno la satisfacción de fundir á todos los pícaros y farsantes. La lucha por la existencia, -esa novísima invención que debiera tener su aplicación tan solo allá en las viejas y gastadas sociedades europeas, y que dá pa– saporte limpio, cohonestando cuantas perfidias é infidencias sociales puedan cometerse -él la ejercía en provecho propio, sin limitación ni medida. En su infancia, diz que probó la pobreza suma, aquella rayana' en miseria; pero su familia á costa de ímprobos sacrificios, le sostuvo en colegio, hasta que s·e graduó de Doctor en Leyes.

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