El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 138 - bre de hombres, ignorantes de la importancia de sus deberes y preocupados, nó de las cualidades del candidato, ni de la conveniencia de su elección, sino sola y esclusivamente de aqueflo que puede servir para la satisfacción de sus propíos vicios y groseras necesidades. Emporcachados y beodos, guapeando ántes del peligro, y cobardes así que llega la vez de afrontarlo, por faltarles las convicciones que en tales situaciones vigorizan el ánimo; es necesario haber visto t<!>do eso, para medir hasta qué punto es im– perfecta nuestra manera de ser en todo lo que se refiere al voto electivo de los pueblos. o obstante, preciso es confesar que, es allí entre la gente sencilla y sana en sus costumbres, donde suele encontrarse al verdadero patriota; el que con su despreocupación y desprendimiento natural, aban– dona su chacra ó su taller para ir á cumplir sus deberes de ciudadano; y se presenta allí, abrochado su levita nueva, y brillando su camisa limpia, tieso, circunspecto, considerando el Comité como el tem– plo donde debe cumplirse la ley. ;-: Estos son raros y el tiempo concluirá por dar fin con esos buenos ciudadanos. Hoy, sobre-abunda la gente resabiosa., calculadora y desconfiada, los que han perdido la fé en la. recti– tud y honradez de los candidatos, y comprenden que son explotados y que deben á su turno explotar ellos. Mis amigos, aquellos más diligentes, ó mejor di– cho más interesados, formaron el Comité Directivo y arreglaron un local con el objeto de reunir allá á

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