El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- r37 - un hijo de la ardiente África; lo cual fué confirmado por otro que agregó: -Por eso ) o me meto en las elecciones; porque así me agarro de la ocasión, y entónces les ajusto la cuerda á todos y puedo hacerles que me paguen las hechas y por hacer. -Quitarles su plata, es agarrarnos lo que ellos nos han robau. -Y las elecciones son la ocasión pa que nos ho111,– brie1nos con ellos. - Ya verán esos blancones lo que puede el pueblo. -A bién que tenemos mio que nos proteja y nos dirija-observó un tercero. -Sí; y ese dice que el <,pueblo es rey)> y que por supuesto, nadie debe mandarnos. -Es necesario que no quede un solo blanco con vida-dijo enérgicamente el primero que había ha– blado. Y á semejanza de estos diálogos, fueron los que hasta mí llegaron, como expresión de las ideas que predominaban en mi partido. * * * Es necesario haber visto esa abigarragada mesco– lanza de hombres de todos colores y razas, desde la que nos trajeron de Mozambique, hasta las que, cruz:a_da con la raza europea, lleva cabellos y pelo de barba rubios; es preciso haber visto aquel enjam- 18
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