El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- r35 - su ódio, que lo amigos con su amor; y aquellos cooperan más eficazmente al engrandecimiento de] candidato, formándole esas campañas que, bién ó mal libradas, son las que dan renombre y lustre al hombre político. Los candidatos nos hallamos en la ineludible ne– cesidad de explotar las malas pasiones del pueblo; pues que son las más apropiadas para servir de ele– mento explosivo, en la hora del combate. Mis en "– migos me lanzaban emponzoñados dardos, explotan– do la aversión ó inquina que por aquella acasión manifestaban las clases altas, en contra del militaris– mo; yo á mi vez, en revancha, tomé por arma ofensiva, el ódio de razas que en el Perú, germina latente, pero listo para hacer explosión. Y con tal intento, yo azuzaba á las razas inferio– res, indios, negros y mestizos, manifestándoles que eran víctimas de las extorsiones de la raza opresora; de aquella cuyas depredaciones y latrocinios-de– cíales yo- eran causa única de las desgracias y trabajos que en su vida pasan los pobres. Nada gusta tanto al culpable ó desgraciado, como el que le señalen al causante de sus faltas y desdi– chas, en otra ú otras personas, á quién él pueda cas– tigar. Así fué que el pueblo, que es en el Perú indo– lente, perezoso, derrochador, vicioso é imprevisor, holgóse grandem'ente al encontrarse que se le seña-

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