El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- I2C - Día ántes del olemn pa eo, soltábamos uno~ cuantos capitulcros, ó ((jefes de sección» para recojer partidarios, tomándolo ha ta n los cuchitriles, d ., los callcjone · d Lima: y el << día de la exhibición» se nos presentan ello con us legiones de hombre: ,< medio c!mpadito · » s gún su gráfica e presión; y para darles toda la apariencia de órden y buena organiza– ción, deben e tar diYididas y numeradas por seccio– nes correspondiendo cada club á una de las parro– quias de la ciudad, . , llevando á modo de distintivo una banderola en la que se lee, 1 número de la pa– rroquia á que pertenece. Estas ruidosas manifestaciones, aseméjanse más á una de sas procesiones carnavelescas, del bitcy ,uordo parisiense, que á una ceremonia prévia (como debiera ser), para ilustración y enseñanza del ciuda– dano; y en cuanto á su objeto, no tienen otro que dar pábulo á la vanidad de los candidatos, que siem– pre nos pagamos de apariencias mejor que de reali– dades. En un punto dado, y á una hora fija, reunióse todo mi partido, para salir de allí atronando las calles principales de la ciudad, al son de músicas y cohe– tes, y dejando tras sí, el eco del de los que iban vic– toreándome con gritos de: Viva el Coronel Bello. Viva el Candidato popi1,lar ! ....................... . Aunque á esas exhibiciones concurren algunos hombres de « posición social>> no siempre son de los que llamamos «independientes» de convicciones y principios ajenos á toda mira interesada y esp~– culadora; por regla general, puede decirse que so- 17
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx