El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- IZI - miento? Pero temí desafiar las iras del señor Obispo, que bién sabía yo, eran nada cristianas, y acepté s11 hondadoso ofrecimiento. Qué de peripecias para trasladarme á aquel asilo segitro según opinión del señor Obispo, mi antíguo amigo. U na noche pasé de claro en claro en la alcoba de una hermosa jóven, azas conocida en esta sociedad. por su bién conquistada reputación de linda y sale– rosa. Y no hay que adelantar malos juicios; ella m hizo compañía muy circunspectamente, y yo la en– tretuve hablándola de sus muchos pretendientes. También · estuve en la morada de un mi amigo y partidario, cuya familia, compuesta de su madre y dos hermanas, vivían pobremente en realidad; pero con apariencias de lujo y comodidades. Ninguna de las tres mujeres, tuvieron conocimiento de que yo era su huésped, y que por la proximidad de mis habitaciones á las suyas, podía observar hasta sus menores acciones. Como muestra de la forma insegura y falsa, bajo la ·cual subsi.,sten ciertas familia~ en Lima, haré aquí lijera reseúa de las condiciones de vida de estas mis buenas vecinas, cerca de las cuales viví, no más que algunos días, y de qnienes guardo vivo recuerdo. Corno en estilo vulgar se dice, << la candela no se 16
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