El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 120 * * * A un periódico gobiernista le vmo en gana dar Ia noticia de sensación de hallarme yo en el convento de ...... (aquel en que yo m~ encontraba) y por ende pedía que debía vigilársele ( siempre los periódicos. han gustado decir secretos en público.) Víme, pues, obligado á colgar mis hábitos-y di– -cho sea en su honor, encontréme cómoda y holga– damente, cual si hubiera vivido con ellos toda mi vida. Debido á las influencias del prior del convento.,. alcancé el especial favor de que me ofreciera alo– jarme en su casa, un señor Obispo de muchas cam– panillas, á donde muy sijilosamente me trasladé, en horas avanzadas de la noche. Pero es el caso que el señor Obispo, cuál si en mi figura hubiera columbrado la del mismísimo Lucifer en persona, espantóse atrozmente al verme en su propia morada; y arrepentido de su amable ofrecimiento, muy cortesmente y con tono almiba– rado díjome:-U. sabe señor Bello que en mi con– dición de pastor evangélico de las almas, no me es permitido ocultar á un conspirador, perseguido por el Gobierno; y lo más que por U. puedo hacer, es proporcionarle un asilo seguro, muy seguro. Ganas me dieron de contestarle :-Y entónces ¿ por qué me ha hecho U. venir á su casa arrostran– do tantos peligros, y confiado en su generoso ofreci-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx