El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- rrg - necesario resignarme á esperar que me viniera algún auxilio de fuera. Sobre mi cabeza sentía el ruido sordo, producido por el ir y venir de los gendarmes que, á modo de trahi1la de sabuesos, me andaban buscando. En el instante más angustioso de mi situación, hirió mi vista el lejano punto luminoso de una lin– terna. Era Montalvo que en compañía del Prior del Convento, venía á prestarme auxilio. Después de nó pocas alarmas y peripecias, llegué á salir al Convento de...... Allí hallé benévola aco– gida, pero me fué forzoso vestir el hábito de lo3 padres del convento, y pasar á los ojos de los legos por un hermano recién llegado. Nuestras precauciones para guardar el incógnito, fueron tales y tantas, que solo estababan en el se– creto, el Prior y dos ó tres de los de mayor confianza para él. Preocupado con mis angustias y zozobras de cons– pirador, apénas si tuve tiempo de consagrarle un recuerdo á Lucía; esa candorosa criatura cuyo afecto talvez me hubiera salvado de pasiones que debían ser más tarde la causa única de mi completa ruina, y de los irreparables males que han agobiado mi vida...... . ¡Silencio! No quiero truncar el curso de los acon– tecimientos, que deben formar la historia de mi vida política. ' Aún me queda algo que relatar. Continue– mos.

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