El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- II3 - Para la comunicación con el esterior, mis amigos habían de cubierto, qu podían llegar á la casa que yo deuía ocupar, entrando por una tienda situada á espaldas de aquella. En cuanto á salidas apropia– das para caso de fuga, las había que ni mandadas construir expresamente. l\li amigo Montalvo, cuidó de mostrarme que, oculto bajo el tapiz de mi habitación, hallaría una pu rta secreta, que era nada ménos que el principio de un largo sótano, cuya salida se encontraba en el convento de ..... . -En tiempo de la dominación española-díjome Montalvo-esta casa ha formado parte del convento. Estas comunicaciones subterráneas tuvieron fines políticos y religiosos . Por más que quise inspeccionar aquella salida, no me atreví á penetrar en ese antro tenebroso, del que se desprendía húmeda corriente de aire pesado y frio . Pasado dos ó tres días, comprendí que en mi nue– vo domicilio, gozaría de completa paz y tranquilidad. La familia se componía de tres personas, inclusive el empleado del Ministerio; las otras dos, eran una viuda que frizaba en los cuarenta y cinco años, y su hija de veinte, poco más ó ménos. La señora se ocupaba de los quehaceres de la casa, y era sumamente hacendosa modesta y amable. La jóven pasaba su tiempo, leyendo libros místicos, tocando el piano ó bordando con grande habílidad. En cuanto á su físico, sin ser hermosa tenía esa belleza simpática de la juventud; su mirar dulce y 15
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