El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- IOO - muerte, que algunas veces hace felices supresio– nes, vino á llevarse este caudillo, que para mí tuvo ' fatídica sombra, como la tuvo para todos sus parti– darios. Murió como el veterano al pié del cañón; es decir, al pié de su última tentativa de rebelión. Como un hecho típico, que pone en transparencia las aptitudes del político y las deficencias del cons– pirador, que mereció el nombre de tal, referiré aquel suceso que puso fin á su vida. Una noche en el momento ménos previsto, un grupo de valerosos y decididos partidarios suyos, que sin duda obedecieron á sus sujestiones, asaltaron el · cuartel de ...... mataron al capitan que montaba la guardid, y se precipitaron revólver en,mano, vict6- reando al Conspirador; éste, que esperaba á una prudente distancia el resultado de aquel temerario asalto, y que, de antiguo, ha esperado triunfos y glorias, donde solo habíán descalabros y dP.rrotas; supuso que c:.quel tiroteo animado al priucipio y apagado luego, era señal de que sus partidarios ha– bían quedado dueños del campo, proviniendo sin duda tal error, de la gran distancia que lo separaba del peligro; ó más bién, de la imprevisión, que en todos sus actos se notaba. Un Coronel que en esos momentos corría á ocu– par su puesto en el cuartel asaltado, fué detenido violentamente por el Conspirador, que con el énfasis del vencedor, díjole: -La victoria es mía. Soy el Dictador del Perú. Reconózcame U.
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