El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 97 - que mis amigos salieron á la palestra, en defensa de mis profundos conocimientos, y de lo versado que suponían estuviera yo, en tales materias. in saber como ni porqué, encontréme rodeado de aduladores y partidarios; en una palabra. me encon– tré grande hombre. Y no así como quiera, sino grande en la opinión de aquellos á quienes yo consi– deraba superiores á mí, no sólo en inteligencia y ca– rácter, si que también, en cualidades morales, de las que yo carecía. Mi reputación y popularidad, crecieron como es– puma batida por mano oculta y carifiosa. ¿Qué voluntad movía esa mano?...... La expe– riencia me ha demostrado, que en el Perú, no es el patriotismo, ni las afecciones desinteresadas, ni aún el mérito del favorecido ni sus cualidades de hombre político, lo que contrib11ye á elevar á los hombres públicos, sino sola y exclusivamente, los aconteci-· mientas combinados felizmente, los intereses de acuerdo con las condiciones del individuo, y sobre todo esto, la constancia y atrevimiento para impo– nerse á las masas, y sobreponerse á los carácteres. pasivos; á los espíritus modestos que, aunque con· p~étora de méritos, y relevantes condiciones, esperan impasibles y confiados, que el público les cumpla justicia, y los conduzca allá, donde sólo llegan los que saben bogar á toda fuerza de remo. Y así queda explicada la anomalía de tantas nulidades, elevadas sin otra fuerza impulsiva, que sus propias y audaces ambiciones. 13

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