PUBLIO!UION 8EMIN~L; D,,EDIO!OA - LOS AVJUUVHAN08. Bajó los auspicios del lltmo. Obispo de la Diócesis. El JlJieu »ata ~01.Jos. ► ..._ ,_,~"',._, ,.. · PUNTOS NEGROS. Ti~mbla y vacila ·la mano al consignar estas lineas que mar- · can •como puntos negros en la vida '(}e una sociedad religiosa y .~N3Yen'te como In ~e Ayacueho~ · :Mas ~ue horrorizados, hemos e~cuchad~ ~a relación que nos han hecho, de .los ;tres so-cesos 6 crímenes •cometidos en e&'ta última semana. Un desgraciado -que, ha dado ae puflnladas á una joven, de ,l-ía ' y en una calle pública de esta población. En Huanta, un hombre de -edad avanzaoa y con familia, poniendo fin á su vida en una horca preparada por él. · :Allí mismo, un marido que en- 'Cierra á ·Sb • esposa y su hijo en ,una habitación en la que pone fuego, -dejándoles perecer entre 'las llamas. ., , Tres hechos, treS" ctírn hb':f' 'Consumados en pocos días en dos Jugares próximos y en el seno de una sociedad católica, cristiana; cerca ,de ·un Prelado que acaba de Hegar de. lejanas tierras, trayendo ita m-istón de paz, de amor .Y caridad; ·es algo, es mucho ')Ue ~ice de pueblos civilizados y crisitianos por herencia· y tradición piadosa. Na -se 'esplica -como pueden realizarse atentados de un carácter tan negro, tan satánico como estos, aquí dondi:l no han po- --0ido llegar las doctrinas deletéi1.reas é impías, de escritores corrompidos y nefandos. En un pueblo como este., religioso como el que más, rodeado de templos por todas parte8 que tanto dicen de sus buenos hijos; aquí do'nde no ha penetrado el lujo, la vanidad, la disipación y los espectáculos teatrales, que despiertan las pasiones furiosas é insensatas; esa deseo loco de riquezas, esa envidia cruel y matadora que divorcia la sociedad agusando con ardor todos los ape• titos libertinos y corruptores que empujan á todos los abismos? Esto es muy triste, muy desconsolador para esta misma sociedad, y lo es tan to más, por la resonancia que tiene en el seno de las familias, de los hogares cristianos y ejemplares; muy más para el Padre, para el Pastor de este inmenso rebafio que Dios pusiera bajo el abri¡o y vigilanAYACUCHO, SETIEMBRE 15 DE 1894. cia de sus afectuosos cuidados. Acervo es el dolor que ha debido producir en el corazón del solícito Prelado, que está mostrando cada día más y más, una bondad y caridad tan pronunciadas. Este es un gran P,e r que· debe haber laserado su a ma, herida ya por tan tas otras espinas, consiguientes á la enorme carga del Episcopado.. Apenas hay valor para ~ar cuenta de estos hechos que no sólo alarma y hacen temer otras desgracias en el porvenir, sino que estos ·atentados horribles son como la continuación de los quo han tenido lugar aquí, y de que tuvimos noticias antes de ahora, habiendo sufrido }'á pesadumbres anticipadas. Estremcse pensar en el porvenir, por el contagio -infernal que tienen atentados de esta natura-.. leza. No encontramos a nuestro jui .. cio, causas ni razones por muy podorosas que parezcan1 que pue- . dan lanzar á ningún ser racional á consumar delitos de esta naturaleza: para eUo es preciso que se haya perdido toda noción del bien; que se haya horrado totalmente del corazón, todo sentimiento de amor, respeto y temor á Dios y su justicia eterna. Solo así se esplica el horror de estos hechos que espantan y hachan negras sombras sobre los pueblos donde tienen lugar. Solo cuando se descuida la educación moral y religio~a, entonces y sólo entonces se despiet.. tan esos instintos feroces de odios implacables y de muerte. " •••• Deman<lamos á los padres de familias el cumplimiento estricto de formar el corawn de los hijos en el amor y temor de Dios; si no quieren hacerse reos, por que éllos son los responsables de estos crímenes que la justicia del Cielo castiga p~ra siempre •••• Apropósito, apuntamos la siguiente BELLÍSIMA CARTA. Conviene que la sociedad toda y especialmente los jóvenes, conotcan el modo de pensar de un hombre de mundo é ilustrado, acerca del suicirlio,,. Hé aquí esas ideas expresadas en forma muy galana y correcta, en la si• guiente carta: .l\'lis distinguidos compañero~: El suicidio pudo estar de moda entre las. gentes que viven la vida tlel alma, allá en los febriles días del romantismo; pero hoy ha sido ya regalado al uso exclu .. sivo de los comerciantes que quiebran\ de los jugadores que pierden lo suyo y lo ajeno, de los ladrones de frac cogidos infraganti, y de todos los que para decirlo genéricamente, no viven otra que )a vida de )a materia, cuyo dispensador y regulador es el dinero. •Dedúcese de a-quí que el hom• bre de que se trata,. ha cometido un anacronismo, suicidándose. ¡Desconocia sin duda ese infortunado joven, que hoy~ entre los hombres de inteligencia, ósea en la esfera del idealismo moderno, sabiamente basado sobre la mo• ral, no ~e estila ya inmolarse en aras de si propio, como los antiguos dflgollaban tal ó cual víctima en aras de un Dios; ~ino que ha vuelto á ser más lucido.sacrificarse en aras del prójimo, padecer para que otros no padezcan, y ser más feliz éon la dicha que se µroporciona á los demás! ¡Ignoraba sin duda, que amarse asimismo hasta la muerte, mortem autem crucis es un crímen y una ridiculez, y que amar á los hombres hasta el extremo de mo· rir por ellos como lo hizo Jesús, es y será eternamente heróico! Lloremos, pues, cuánto ustedes quieran á ese pobre, á quien siento no haber conocido; compadezcamos su flaque1m; deploremos su cobardía, que le ha costa• do la vida; consolemos á los séres que haya abandonado y afligido al matarse, en provecho propio! ' ¡Todo, menos sancionar con un homenaje público el atentado de ese mísero, que no ha vacilado en desgorrar muchos corazo• nes con tal de librarse á sí pro• pio [¡oh cruel egoísmo!] ¡de su parte de dolor y amargura, en este valle de lágrimas! Crean ustedes á quien también ha sido joven y ha pasado por cuantas pruebas haya podido y no podido pasar; crean ustedes á un hombre de quien, he.ce veinte años en una misma semana, di• jeron el Marqués de Molino y Eulogio F. Sanz: "Este chico tie• ne cara de suicida" vean ustedes á un viejo que, después de grandes batallas con el mundo y con• sigo mismo, ha deducido una ver• dad, que constituye toda su dicha, todo su consuelo, toda su füeria; aquella gran verdad de que para ser feliz basta resig• narse á no serlo; verdad que, en sustancia, está comprendida, co• mo tod11s las del orden moral en la filosofia del Evangelio," ( Continuación,} Caros lectores: Continua hablando la serpien• te; no deheis contentaros, individuos y pueblos libres, con emanciparos del yugo sobrenatural de la fé, de la Iglesia v de la ley que se dice divina. Por más que e'lo sea lo principal, todavía es indispensable rechazar todas esas leyes, todos esos obstáculos tradicionales que los hombres han puesto al ejercicio expedito de la energía particular de cada uno ¡,Por qué se ha de consentir que so pretesto de conservación del orden en la sociedad y de la pag en la familia se sujete al individuo y no se Je permita ejercer su autonomía. siuo· en sentido deter• minado, restrictivo, y con arreglo á normas esteriores en que no tuvo parte ni ha consentido, sino que, previamente establecidas, se le imponen á pesat· suyo! iPorqué no hacerlas desaparecer de una vez y para siempre, dejando al hombre libre para aplicar á to• das las esferas de la vida su acti• vidad como quiera, cuando quiera, y en la medida que quiera y bien le parea ca! i Con qué razón, por ejemplo, la sociedad prtende:· rn cohibir los inprescriptibles, ilegislables é inalienables derechos que ha recibido el hombre de la madre naturaleza, ligar los afee• tos de su corazón á lo más á una persona sola y determinada, cor• tar los vuelos del amor libre, pa• ra que cifia y contenga todos su~ impulsos en lo~ límites de un ~olo hogar, de una sola familia! f Por• , 7 que .•••••. Sería nunca acabar si hubieran de enumerarse, amados lectores, todas las dudas y errore! religiosos, políticos y so~iales con que Satanás ha logrado en nuestros días trastornar las ideas, corromper los afectos, inflamar todos los perversos instintos del corazón humano, para arrojar al hombre á la ejecución sistemática de aetos los más horribles y criminales preparados de antemano, por lo regular á sabiendas y con cal • most1 y calculada astucia, en los antros que aquel enemigo del gé• nero humano preside é inspira, '
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