Las obras de escritores como Pardo y Aliaga y Segura alcanzaron una importante difusión entre la pequeña pero activa población letrada de la república, gracias a la aparición de periódicos y revistas que, aunque de duración casi siempre breve, llegaron a abundar en número, no solamente en Lima, sino en otras ciudades de la república. Quizá el acontecimiento más importante para la cultura peruana en esta época, por su duración y difusión, haya sido la fundación del diario El Comercio en Lima, en 1839, por obra de dos intelectuales liberales: Manuel Amunátegui y Alejandro Villota, inmigrantes chileno y argentino, respectivamente. Los diarios como El Comercio serían un medio clave para el debate político y cultural y prestaron, asimismo, un servicio importante a las actividades comerciales, al permitir la interacción entre compradores y vendedores de bienes y servicios, y anunciar el arribo y la partida de barcos desde puertos como el Callao u otros de la república. El costumbrismo también halló una expresión pictórica en las acuarelas de Francisco Fierro Palas (Lima, 1807-1879), popularmente conocido como Pancho Fierro, un artista mulato que dejó más de un millar de acuarelas en las que retrató escenas y personajes típicos de la Lima de la postindependencia. Otro pintor destacado, de factura más académica, fue José Gil de Castro (Lima, 1785-1841), conocido como «el pintor de los libertadores», puesto que se especializó en el formato del retrato de medio cuerpo, o cuerpo entero, de los generales y presidentes de la época de la independencia, aunque también llegó a retratar a héroes populares, como al pescador José Olaya. 91
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