(nombre que recibía el mercurio en la época) en botijas de cuero sobre los lomos de sus llamas. Cuando el Estado republicano quiso desalojarlos para entregar las minas a grandes empresas formales organizadas en Lima o en el extranjero, los humaches plantearon una exitosa resistencia y derrotaron las tentativas de desalojarlos, hasta finalizar el siglo XIX. Entre los últimos censos coloniales y el primer censo republicano más o menos completo, de 1876, la población indígena mantuvo su proporción de 60% sobre el total demográfico. Fue la única época de la historia del Perú en que su peso en el total no descendió, lo que probaría la relativa bonanza por la que atravesó su economía en dicha época. Por eso, podríamos resumir el ciclo económico de este periodo como de menos plata pero más papas; menos ganancia para los empresarios blancos y mestizos y para el Estado, pero mayor bienestar para la población indígena. Analizando la escasa información cuantitativa de la época, el economista Bruno Seminario ha propuesto una reconstrucción del producto bruto interno (PBI) de la economía peruana desde 1700. Según sus cifras, en el terreno económico la independencia supuso un fuerte costo, puesto que el nivel de PBI por habitante de 1794 habría caído hasta casi la mitad (exactamente desde un nivel de 100 hasta uno de 53) al llegar al año 1826, el peor año de la crisis de la independencia según sus cálculos (véase gráfico 2.3). Recién en 1854 el país habría recuperado el nivel de producto por habitante (PBIpc en el gráfico) que alcanzó durante la era de crecimiento borbónico. Estos sesenta años de estancamiento habrían sido el costo de ser libres que hubimos de pagar los peruanos. Probablemente sea un dato irrelevante si consideramos que cosas como la libertad no tienen precio, pero que sí cobra interés cuando apreciamos que la gran brecha que distanció el nivel económico de países como el Perú de países como los Estados Unidos y los de Europa del Norte ocurrió precisamente en el lapso corrido entre los años finales del siglo XVIII y los mediados del XIX. 88
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx