El aprendizaje de la libertad

también poseían las minas de plata en el interior y barcos para el comercio ultramarino, que era el rubro más suculento de la actividad mercantil. Adicionalmente, usufructuaban los cargos más altos en el gobierno, incluyendo los del rubro eclesiástico. Junto con los mestizos eran quienes dominaban el idioma nacional, que pasó a ser el castellano y, ahora sí, ellos solos constituían la élite letrada de la nación. En un país donde no más del 10% era capaz de leer y escribir, los blancos monopolizaban esta destreza, lo que les daba una poderosa ventaja frente al resto, para hacer denuncios de minas o tierras, practicar el comercio y reclamar al Estado títulos, empleos o permisos. Los blancos «pobres», que también existían, eran sobre todo artesanos en las ciudades. El proceso de la independencia supuso la emigración, la muerte y la expulsión de miles de españoles, por lo que este sector demográfico quedó debilitado. En su reemplazo llegaron nuevos inmigrantes europeos, como ingleses y franceses, quienes se dedicaron sobre todo al comercio de importaciones, pero en un número menor, y se concentraron en Lima. El resto de ciudades «españolas», como Arequipa y el Cusco fueron perdiendo su élite blanca y, con ello, su capacidad de injerencia política directa en el Estado. Fueron las grandes perdedoras de la independencia (véase el siguiente recuadro). El Cusco después de la independencia «Desde la independencia del Perú muchas de las familias del Cusco se han empobrecido, o se han establecido en Lima y en otras partes, y sus galanas casas, se hallan en ruinas. Es así como, paseando yo por las calles, vi que muchas hermosas y elaboradas portadas daban a un patio habitado ahora por gentes de las más pobres, en lo que otrora fue suntuosa morada de algún noble español. […] La sociedad principal del Cusco, sin embargo, se encuentra entre las familias de los terratenientes, que viven gran parte del año en sus haciendas, como los Astete, Artajona, Novoa y Nadal. El piso bajo de las casas privadas, en la parte que da la calle, por lo general está ocupado por tiendas, mientras que el superior, con puertas plegables que dan a un balcón con celosías, está habitado por la familia. Una amplia portada conduce de la calle al patio, en torno al cual se encuentran más habitaciones privadas. Las casas tienen por lo común un pequeño jardín en su parte posterior, con altos setos recortados, pequeñas estatuas y rosas, claveles, heliotropos, fucsias y salvias. Las habitaciones son largas y a menudo, están hermosamente amobladas, con sillas antiguas, gabinetes enchapados con madreperla, y casi siempre un piano (como no hay vehículos de ruedas de ninguna clase, los pianos tienen que ser llevados desde la costa a hombros de los indios). […] 54

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