José Antonio Navarrete, Tadeo Gárate, el guayaquileño José Joaquín Olmedo, Francisco Salazar y Carrillo y Mariano Rivero. El historiador Víctor Peralta reseña el hecho llamativo de que algunos, como Salazar y Carrillo, que en los debates en las cortes se caracterizaron por defender los privilegios de la aristocracia limeña y las medidas represivas del virrey Abascal, figuraron luego entre los partidarios de San Martín y entre los representantes del primer congreso peruano. La investigadora francesa Marie Laure Rieu-Millán refiere que muchas veces ocurrió que los representantes electos, sobre todo de provincias del interior, no pudieron llegar a las cortes, por no haber fondos para cubrir el viaje o por lo prolongado de este. La misma experiencia de estas cortes mostró así a los peruanos la dificultad de llevar a cabo un gobierno representativo en una escala tan vasta, en la que los diputados enfrentaban enormes dificultades de tiempo y dinero para poder alcanzar las demandas de sus representados, y en medio de una población tan heterogénea, que producía desigualdades enormes en las posibilidades de representación. En 1812 las cortes promulgaron lo que sería la primera Constitución que rigió la vida política del Perú, como la de toda Hispanoamérica. Esta reconoció como españoles a todos los peninsulares, criollos, mestizos e indios, con la sola exclusión de los negros, a quienes, sin embargo, se les dejaba una puerta, estrecha pero abierta, para que pudiesen llegar a la ciudadanía más adelante. En general, se trató de un documento de ideas liberales, que podríamos llamar avanzadas para su época. Reconoció la libertad de imprenta, suprimió la Santa Inquisición, el tributo de los indios y la mita minera y creó los ayuntamientos constitucionales (base de los actuales municipios) y las diputaciones provinciales como órganos de gobierno y representación. El absolutismo quedó herido de muerte con este documento, pero quizá también el propio imperio español (véase el siguiente recuadro). El estado político de Lima tras la proclamación del gobierno constitucional El marino inglés William Stevenson vivió veinte años entre Lima, Guayaquil y Valparaíso a partir de 1804, y en 1819 se enroló en las fuerzas navales que al mando de Lord Cochrane acompañaron la expedición libertadora de José de San Martín. Describió la situación política de la capital peruana tras la instauración del régimen constitucional gaditano, de la que fue testigo presencial, en estos términos: «Nada podía ser más favorable al nuevo gobierno que la publicación de una forma constitucional de gobierno y la libertad de prensa tal como fue sancionada por las cortes. Las restricciones fueron tales que habrían producido un gran clamor en 27
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