economía peruana, los enfoques de la antigua historiografía pusieron el acento en los factores externos, como si la demanda mundial por las materias primas de la así llamada «segunda revolución industrial» y la inversión extranjera hubiesen creado por sí solas el milagro peruano de finales del siglo XIX e inicios del XX. Los nuevos enfoques ponen de relieve, en cambio, las reformas institucionales desarrolladas por el gobierno y la élite empresarial, al argumentar que los capitales y las empresas foráneas llegaron cuando la mesa estaba, al menos, ya bastante servida. Es interesante apreciar las reformas de la posguerra en materia económica, pues ellas ocurrieron durante los veinte años en que la oligarquía no tuvo el manejo directo del Estado. La paz de Ancón dejó al gobierno sin ingresos y al país sin exportaciones. Ambos debieron ser reconstruidos. Para ello fue necesario resolver, paralelamente, dos cuestiones importantes: la situación monetaria y la deuda pública. LAS REFORMAS ECONÓMICAS: UNIFICACIÓN MONETARIA Y ARREGLO DE LA DEUDA PÚBLICA El primer punto implicaba resolver la coexistencia de dos y hasta tres monedas en el Perú: los soles de plata, los billetes fiscales y las libras esterlinas. La acelerada impresión de billetes realizada durante los años de la crisis fiscal y, sobre todo, durante la guerra, ocasionó una inflación de precios o pérdida de valor del billete. Esto no sucedió con la moneda de plata, por el respaldo que esta tenía en su propio soporte físico: un disco de una onza de plata de nueve décimos de fino. La pérdida de valor del billete empeoró más cuando el ejército chileno se negó a recibirlo como pago de impuestos y obligó a realizar los pagos en soles de plata. Surgió así un régimen de dos monedas, basado en el sol de plata y el sol billete. En 1884 un sol de plata se cambiaba por quince soles billete. Los gobiernos de Iglesias y Cáceres imitaron a los chilenos y se rehusaron a recibir los billetes para el pago de impuestos, a pesar de que se trataba de billetes emitidos por el propio gobierno peruano. Esto degradó más al billete, cuyo cambio fue descendiendo hasta llegar, cuatro años después, a montos de ciento veinte por un sol de plata. Los comerciantes y hombres de negocios más aviesos basaban su economía en pagar sus costos en los devaluados billetes y cobrar sus ventas en los cotizados soles de plata. Para los exportadores esto era más sencillo, puesto que cobraban sus productos en libras esterlinas, cuyo 232
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