El aprendizaje de la libertad

dirigentes más señalados) hizo que el partido suspendiera sus reuniones y dejara de operar durante quince años. El vacío fue ocupado por nuevos partidos, como el Constitucional y el Nacional fundados en 1882, y el Demócrata y el Liberal, en 1884. El Constitucional fue fundado por Andrés Cáceres durante la campaña de La Breña y la guerra civil contra el régimen de Iglesias. La fecha de sus estatutos, aprobados en Arequipa, corresponde a 1884, por lo que no hay claridad acerca del momento exacto de su fundación, pero nació al calor de la guerra, como vehículo para que su líder y fundador llegue al gobierno y disfrute del peso político que había ganado como héroe de la resistencia. El nombre del partido tenía que ver con que, de acuerdo con la Constitución de 1860, vigente en ese momento, ningún presidente ni gobierno podía pactar una cesión de parte alguna del territorio nacional. En consecuencia, el Tratado de Ancón devenía inconstitucional. Cáceres llegó a aceptar este tratado por la fuerza de los hechos, pero quiso que el nombre de su partido recordase su oposición a cualquier cesión del suelo patrio. El Nacional fue un partido fundado por Piérola, pero que careció de actividad por hallarse su líder fuera del país. En 1884 adoptó el nombre de Demócrata, tal vez para que no se le confundiera con el partido del mismo nombre (Nacional) que había fundado Mariano Ignacio Prado para llegar a la presidencia en 1876. Tanto el Partido Constitucional como el Demócrata tuvieron una importante participación en la política peruana hasta la Primera Guerra Mundial. El primero ocupó la presidencia durante dos periodos, entre 1886 y 1894, mientras que el segundo lo hizo durante los dos siguientes, entre 1895 y 1903. No se trataba de partidos oligárquicos, al menos en el momento de su creación, aunque es cierto que una vez en el poder se vieron copados por miembros de la oligarquía, sin quienes, a decir de Piérola, «no se podía gobernar». En 1884 fue fundado, asimismo, el Partido Liberal, bajo la conducción de Augusto Durand, un terrateniente huanuqueño como Prado, y que tuvo en José María Quimper a uno de sus principales ideólogos. Este partido no llegó a alcanzar la importancia de los otros, aunque perduró mientras vivió Durand, hasta el Oncenio de Leguía. Algo similar ocurrió con la Unión Nacional, un partido formado por Manuel González Prada en 1891, cuya marca más importante era el anticlericalismo y una ideología de fuerte denuncia social, que ha llevado a algunos a considerarlo el primer partido de izquierda, o incluso el primer partido «marxista» del Perú. Como 206

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