Con los ingresos del guano prácticamente embargados por la casa Dreyfus y unos ingresos del salitre que recién comenzaban a fluir, el gobierno debió apelar a otras vías para cubrir su planilla de gastos, que ya no podían ser los préstamos en el extranjero. Una de ellas fue la emisión de dinero de papel. En 1863 se había creado una nueva unidad monetaria: el sol, en sustitución del peso colonial y como una forma de remediar la inundación de moneda feble boliviana, que por llamarse también peso, circulaba en todo el sur peruano. La nueva moneda se dividiría en cien centavos y diez «dineros», por estar basada en el sistema decimal y no el octal que dominó en la época colonial. Los bancos creados durante la era del guano, como el Banco de la Providencia, el Banco del Perú, el Banco del Perú y Londres, el Banco de Crédito Hipotecario y el Banco de Lima emitieron sus propios cheques que, en forma de billetes, comenzaron a circular como medio de pago en el comercio de Lima. Se trataba desde luego de cheques convertibles al metálico en el momento en que uno quisiera acudir a la oficina del banco emisor a hacer el canje. Los billetes eran aceptados, precisamente por la confianza que los usuarios tenían en dicho canje. El gobierno también los aceptaba para el pago de las obligaciones fiscales, pero pronto se percató de que era su actitud la que precisamente lideraba la confianza de los demás agentes. Decidió entonces cobrar a los bancos por este servicio y optó por pedirles que, a cambio de recibir sus billetes, le prestasen dinero (en forma de billetes, claro). Luego pasó a solicitarles que lanzasen nuevas emisiones, garantidas por el gobierno, pasándole a este una parte de la emisión. En 1879 la Casa de Moneda del Estado (no existió un Banco Central hasta 1922) emitiría sus propios billetes de soles. Ese flujo de billetes que iba inundando la economía y con el cual se pagaban los sueldos de los trabajadores ferroviarios y los de la misma administración pública, provocó una inflación de precios. En la práctica comenzó a existir un régimen de dos monedas: el sol de plata y el sol billete; los precios de los artículos variaban según se fuera a pagar con monedas o con billetes. Las monedas de plata procuraban ser atesoradas; dominaban la circulación los billetes de diversas denominaciones. Fuera de Lima los más avispados hombres de negocios crearon también bancos, una vez que descubrieron lo fácil que era hacerse rico pagando los bienes con billetes de papel de elegantes diseños que ellos mismos mandaban a imprimir, con la colaboración de las autoridades. Pero más tarde o más temprano, alguien tendría que pagar estas cuentas. 167
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx