además, porque emprendió los primeros trabajos de estadística nacional, que, junto con la literatura, la pintura o la cartografía, era una nueva y poderosa forma de representación del país, que en los años siguientes cobró cada vez mayor relevancia. En 1876 dirigió el primer censo nacional moderno que se hizo en el Perú, durante el gobierno de Manuel Pardo. El recuento de 1876 permitió establecer la población del Perú en 2.7 millones de habitantes. Esto era aproximadamente el doble que al inicio de las guerras de independencia, lo que indicaba que el Perú había continuado, después de la independencia, el proceso de crecimiento demográfico que había caracterizado al último siglo colonial. Vista de las calles de la Oca y Bodegones de Lima, reproducida en un grabado publicado por Manuel Atanasio Fuentes en 1867. Fuentes (1925). El censo de 1876 clasificó a la población por departamentos (un 70% del total vivía en la región de la sierra), tipos de asentamiento (ciudades, villas, pueblos, caseríos, minas, haciendas, etcétera), razas, edades, oficios y alfabetismo (véase el siguiente recuadro). Población de las capitales departamentales del Perú según el Censo de 1876 Las ciudades mayores a diez mil habitantes, que probablemente eran las únicas que realmente contenían una población que podría ser catalogada como «urbana», 145
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