sección de vinos se expusieron diversas variedades como tipo Italia, dorado, blanco, seco, dulce, generoso, Italia seco, tinto superior. Además se exhibieron los siguientes licores: jerez superior, aguardiente Italia y mosto verde, imitación de coñac simple, ron viejo imitación Jamaica, etc. Alcoholes de diferentes grados, cerveza alemana y cerveza nacional, todos de producción nacional». Leticia Quiñones Tinoco (2007, pp. 74-76). De Habich llegó para dirigir la Escuela de Ingenieros abierta en 1876 por el gobierno de Manuel Pardo. Con él desembarcó una gavilla de ingenieros europeos especializados en minas y caminos. Igual que Raimondi, estos ingenieros no tuvieron problemas en abandonar la blanda y cosmopolita Lima, que, ya con unos cien mil habitantes, lucía por entonces el flamante alumbrado a gas y una serie de plazas y alamedas nuevas presididas por estatuas europeas, para dirigirse al interior, donde asesoraron a los empresarios mineros o agrarios y escribieron monografías sobre las obras de modernización que debían emprenderse para mejorar la productividad de la economía. Estos trabajos solían ser reproducidos en parte por la prensa de Lima y circulaban también bajo la forma de libros y panfletos. En la década de 1870 arribarían también expertos en finanzas y agricultura, como José Payán y Fermín Tangüis, cuya actuación descollaría durante la posguerra del salitre; y economistas franceses como Paul Pradier Foderé, que dirigió la recién creada Facultad de Ciencias Políticas y Administrativas en la Universidad de San Marcos, destinada a formar a los burócratas de la administración pública. Las artes plásticas, la literatura y la historia fueron espacios claves donde el romanticismo cumplió su tarea de escenificar la nación y bosquejar sus personajes y elementos esenciales. Ricardo Palma (Lima, 1833-1919) fue probablemente el escritor más prolífico y constante en crear, a través del género literario de las «tradiciones», personajes emblemáticos de la historia peruana. La figura de los corregidores, caciques indios, jueces del interior, caudillos militares, santos y beatas fue difundida a la opinión ilustrada del país, más que por la mano de los historiadores, por la pluma de este escritor limeño, que trabajó en la burocracia y en el periodismo en diversas épocas de la segunda mitad del siglo XIX y los inicios del XX. Publicaba sus «Tradiciones» en el diario El Comercio y en diversas revistas de la época. Manuel Atanasio Fuentes, Arnaldo Márquez y Fernando Casós fueron otros escritores, cuyos relatos y proyectos editoriales contribuyeron a crear una imagen de «lo peruano». Fuentes (Lima, 1820-1889) fue importante, 144
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