El aprendizaje de la libertad

y de patentes, respectivamente. Pero salvo el caso de la contribución indígena, no levantaban sumas importantes. Era frecuente, especialmente fuera de Lima, que las sumas por cobrar no compensaran los costos de organizar la cobranza, de modo que las contribuciones distintas a la indígena solo se recaudaban en la capital y en algunas pocas provincias. El escaso presupuesto manejado por el Estado era consumido en su mayor parte en solventar el gasto militar. Más de la mitad del gasto del gobierno se destinó a los salarios de los oficiales y suboficiales del ejército y la marina, caballos, armas, municiones, mantenimiento de los navíos y gastos de las campañas. El resto servía para cubrir el llamado gasto de gobierno: salarios del poder Ejecutivo, gastos de correo y útiles y mantenimiento de oficinas para la administración pública, y los propios gastos demandados por la recaudación de los tributos. Inclusive para esto se hacían economías y así los oficiales del ejército hacían de subprefectos en las provincias y organizaban la cobranza de la contribución indígena, mientras los oficiales de la marina se hacían cargo de exigir los derechos de aduana en los puertos. 108

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