Derecho Constitucional

como sobre las libertades y derechos que se reconocen y que protegen a las personas. En los tiempos de la Revolución Francesa se atribuyó el poder constituyente a «la nación», teoría que ha perdurado por mucho tiempo y que identifica a la nación con las personas que forman parte del Estado. Hoy en día, superados antiguos debates, existe consenso en afirmar que en una sociedad democrática el poder constituyente corresponde al pueblo, pues es este el que, de hecho, mediante los procedimientos que establezca, adoptará las decisiones políticas fundamentales que llevarán a la conformación de la constitución. El pueblo, sin embargo, no es necesariamente una unidad. Por el contrario, está integrado por diversas fuerzas sociales y políticas que, a la hora del proceso constituyente participan en este representando intereses e ideologías distintas. Por ello, con criterio realista, Loewenstein afirma que la Constitución expresa «la situación de equilibrio temporal entre las fuerzas sociales que intervienen en su nacimiento tal como están representadas a través de los partidos políticos» (1976, p. 163). En una sociedad democrática, el pluralismo ideológico, social, y político se refleja, necesariamente, en el proceso constituyente, determinando que la constitución sea el producto de un equilibrio entre las distintas fuerzas sociales y políticas y no la imposición de un grupo dominante. Dado que la constitución debe ser una norma para el conjunto de la sociedad, y no solo para una parte de esta, el hecho de que su contenido normativo exprese la diversidad social y política que existe en aquella debe considerarse un factor positivo que contribuye a la estabilidad de la propia constitución y del régimen político. 4.4. Ejercicio del poder constituyente: ¿cómo se crea la Constitución? Establecido que el poder constituyente reside en el pueblo, se plantea la cuestión relativa a la forma o modo en que este puede ejercer, efectivamente, dicho poder. En los Estados actuales, incluso en los de menores dimensiones demográficas, y considerando únicamente como posibles actores del proceso constituyente a los ciudadanos —esto es, a los mayores de edad—, el pueblo está conformado por un número muy amplio de personas cuya posibilidad de reunirse y deliberar en conjunto es prácticamente inexistente. Y, aún en el caso de que ello fuera posible, la elaboración de un texto constitucional requiere realizar estudios, análisis, debatir sobre 48

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