Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

principales de la parcialidad hanansaya de Chucuito no mencionan como obligación la entrega de los cuarenta a cincuenta hombres anuales a Martín Cari, destinados a ir a la costa o a las tierras al este del altiplano a recoger maíz y coca, que el mallcu requería para la reciprocidad a la que estaba obligado (Diez de San Miguel, 1964, pp. 20-22); simultáneamente, Martín Cari dice a Garci Diez que recibía sesenta hombres (diez para guarda de ganados, quince para sus chacras en Chucuito, veinticinco para las tierras de maíz en Moquegua, diez para trabajar en su casa), mientras que los principales dicen que solamente le daban para estos fines treinta hombres (p. 86). Las diferencias son importantes como un indicio de que la presencia de los españoles significó la incorporación de un nuevo poder paralelo y simultáneamente superior al del mallcu, cuyo ejercicio significó paulatinamente la disminución de su categoría como señor étnico. Murra ha resaltado la importancia que tenía la pérdida del acceso a recursos humanos que hacían posible la acumulación de las reservas necesarias para la reciprocidad (1964, p. 432; 1970, p. 58). En la visita toledana encontramos nuevas informaciones referentes a este punto. Gómez Guanca, principal de la parcialidad hanansaya de Chucuito, declara: en cada un año se ocupaua en las chacras de su caçique principal ocho días en tiempo del barbecho sementera y cavar y en los demás tiempos que se lo mandava le ayudaba algunas veces en hazer sus cassas esto a ratos... y que demás desto quando su caçique se lo mandava hazía media pieça de ropa para los españoles... y lo demás lo tomava su caçique para sí... (1574, 3v). Esta información, repetida múltiples veces en las páginas que reúnen las respuestas a las preguntas de Juan Ramírez Zegarra en ese año, permite comprender el sentido de dedicar toda una averiguación a ver qué recibían los mallcus, así como las razones que esgrimían para no pagar, a la europea, la mano de obra empleada. Un año antes, al entregar a Toledo el informe final de la visita de 1572, Pedro Gutiérrez Flores había dejado en claro su opinión sobre la explotación a que estaban sometidos los habitantes por sus mallcus, quienes les exigían trabajo y/o bienes a cambio de una reciprocidad no entendida por el visitador. Si bien el intento declarado de la visita de 1574 era confirmar la tasa toledana, parece evidente la intención de la burocracia española de ratificar o apresurar la pérdida de los derechos tradicionales de los señores étnicos a recibir mano de obra suficiente para obtener así aquellos bienes que les permitían mantener la reciprocidad necesaria (ejercer la redistribución, en realidad) 98

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