Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

Anteriormente, cronistas como Pedro de Cieza de León habían llamado la atención sobre el prestigio de los señores étnicos lupacas, desde tiempos anteriores a la invasión española. Cieza precisó que el Inca Huiracocha «trató la paz en Chucuito con Cari» (1945, p. 257), y dejó además testimonio de que los señores lupacas «andan muy acompañados, y cuando van [por] los caminos los llevan en andas y son muy servidos de todos sus indios» (p. 257). Dejó también una noticia sobre que Chucuito: es la más principal y entera población que hay en la mayor parte deste reino, el cual ha sido y es cabeza de los indios que tuvieron por importante cosa a este Chuquito, y es de lo más antiguo de todo lo que se ha escrito, a la cuenta que los mismos indios dan. Cariapasa fue señor deste pueblo, y para ser indio fue hombre bien entendido» (Cieza, 1945, pp. 199 y ss.). En la visita de Garci Diez ya se apreció la importancia de Pedro Cutinbo, ex-mallcu de la parcialidad hanansaya de la provincia y, en consecuencia, primera autoridad en toda ella, que apareció respaldando y asesorando a los mallcus Cari y Cusi, en ejercicio a la llegada del visitador. Luego de interrogar a estos, Garci Diez recogió la opinión de Cutinbo, a quien veremos declarando también en la visita toledana; aunque la parquedad de los testimonios que tenemos de esta no permita mayor discusión inicial, es indiscutible la importancia de su aporte. Cutinbo gobernó la región durante quince o dieciséis años y no sabemos bien las causas por las que dejó el poder, si bien parecería haber sido como resultado de una actividad defensiva y consecuente de la invasión, para dejar así abierta la posibilidad de que los mallcu en ejercicio del cargo pudieran recurrir a él y a otras personas de experiencia, para resolver en forma tal vez diferida los problemas que los constantes requerimientos y visitas planteaban a los pobladores andinos. Esto explicaría las reiteradas llamadas a declarar —en 1567-1568 y en 1570-1575— cada vez que se trataba de asuntos delicados, permitiendo así el acuerdo entre los declarantes y la mejor defensa frente al visitador de turno. En la visita de 1567, los mallcus parecen estar sufriendo ya los embates de la administración europea. Pese a que debe tenerse en cuenta que Garci Diez de San Miguel pertenecía al grupo de hombres que se preocupó por comprender las instituciones andinas79, es evidente que este intento de comprensión no le impidió utilizarlas en lo posible como medio de dominación. La diferencia entre la energía humana a que los mallcus dicen tener derecho y la que les dan en realidad sus súbditos es visible. Los 97

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