Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

para conservar su rango y autoridad. En 1581-1583, Ramírez Zegarra, el visitador de 1574, insiste con López de Zúñiga: Los caciques agravian a los yndios haziéndoles travajar en sus chacras, y en otras cossas fuera de aquellas que tienen obligación embiándoles por fruta, maíz, madera y otras cosas a los yungas y a otras partes sin pagárselo y cobran dellos más tassa de la que deuen en que conviene que vuestra excelencia ponga remedio...» (1581-1583, 6v). El interés en transformar al señor étnico en un funcionario a sueldo es evidente. Al perder la posibilidad de actuar como redistribuidor en su propio grupo, el mallcu depende cada vez más de la administración española y no le queda más remedio que convertirse en un funcionario, degradado e ingrato a ojos de los suyos y exigido por los españoles a responder de los tributos impuestos, así como de la asimilación de su gente al nuevo orden de cosas 80 . Es indiscutible que durante el siglo XVI y en el plazo cubierto por la documentación de que venimos hablando, los mallcus accedieron más rápidamente a la moneda que el resto de la población y ello contribuyó poderosamente a la movilidad social estudiada por Karen Spalding (1974). Con el tiempo, los señores étnicos intervinieron en negocios a la europea. Hace muchos años, Rómulo Cúneo Vidal reseñó una documentación de la cual se desprendía que un señor étnico de Tacna, llamado don Diego Caqui, «hijo del viejo cacique Catari» y relacionado con el altiplano, poseía al morir (en 1588) 110 000 cepas de vid; una bodega en Pachía, que estaba «provista de lagar, prensa y vasija para una producción anual de dos mil botijas de vino»; cien llamas para llevarlo al alto Perú; huertas en Tacna y «Dos fragatas y un balandro para la navegación entre aquella ensenada y los puertos de Arica y el Callao» (Cúneo, 1919, pp. 317-318). Este caso, al lado de las múltiples informaciones existentes sobre los curacas que intervenían en negocios diversos, con capital o pagos en moneda, sugieren que el cambio hacia una economía monetaria fue más rápido entre aquellos que podían disponer de aquellos bienes convertibles a criterio europeo en el siglo XVI (maíz, ropa, coca, vino, en el caso mencionado). Entre aquellos curacas destacan los del altiplano, donde la presencia del ganado fue un factor fundamental. Al circunscribir provisionalmente esta situación al siglo XVI, pienso que la prolongación de los efectos de la crisis demográfica hasta mediados del siglo siguiente y la transformación de los señores étnicos en funcionarios a sueldo de la 99

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