Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

correspondientes a cada parcialidad es equivalente para hanan y urin, al menos en parte. En los documentos de 1575 (Juan Ramírez Zegarra), donde se intentó una vez más reducir a fórmulas occidentales la organización lupaca, vemos que parece haber equivalencia entre el número de aillus de hanansaya y urinsaya solamente en Chucuito, Acora e Ilave, donde las dos primeras parcialidades de la provincia tienen diez aillus cada una y la tercera solamente siete (1575, 5r, 9r, 13r, 17r, 21r, 24r). Esta vez no son mencionados los Ayancas de Juli, que después de la visita de Diez de San miguel parecen haber sido definitivamente incluidos en urinsaya; en relación con Juli, solamente se relacionan trece aillus en hanansaya (1575, 28v). Tiempo después (siglos XVII-XVIII) parecería que vuelven a ser identificables los Ayancas, junto con los mitmas chinchaysuyos. Aquí hay también discrepancia con el Padrón de Indios Ricos publicado junto con la visita de Garci Diez (1964, pp. 306, y ss., 367-368). Para mencionar solamente el caso de Chucuito, vemos que en 1567 hay diez aillus aimaras en las dos parcialidades, así como siete urus; en 1574 (Padrón) se indican once aillus en total para hanansaya y trece para urinsaya, mientras que en 1575 quedan reducidos a diez, en ambas parcialidades. No sabemos hasta ahora si estos números incluyen efectivamente a los aillus urus relacionados en la primera fuente mencionada. En las visitas posteriores a la de Garci Diez nos encontramos con un elemento que no estaba claro en ella. Los urus aparecen más diversificados y rodeados siempre de la información precaria de la visita de 1567. Confirmamos ahora poblaciones urus ubicadas a lo largo del Desaguadero: los uruquillos y los llamados uchuzumas, relacionados tributariamente [incluidos] con Chucuito. Es evidente, pese a las afirmaciones de Vellard (1960), que tanto el número de pobladores urus, así como su real situación en la estructura lupaca, parece ser mayor y más importante de lo indicado por los cronistas. De alguna manera, es un buen punto de partida para nuestra preocupación el mencionado por Melchor de Alarcón, quien residía en la región alrededor de ocho años antes de la visita de Garci Diez, y señaló que «los uros son gente no de menos entendimiento y capacidad que los demás aymaras salvo que al tenerlos los caciques en tanta subjeción y tener tanto señorío sobre ellos y el no querer sea gente más noble y de más posibilidad los abate en gran manera» (Diez de San Miguel, 1964, p. 140). Relata a continuación una experiencia realizada por un corregidor anterior (Pedro de Melgar, quien años después se avecindó en Arequipa, 95

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