por la gente que así emigra y difícilmente regresa. Esta cifra fue duplicada en la época del virrey Toledo. En la Relación General de la Villa Imperial de Potosí, que escribiera Luis Capoche en 1585, se expresa: «La provincia de Chucuito, que está ciento y quince leguas de esta villa, es obligada a tener en ella, de siete repartimientos, dos mil y doscientos y dos indios. Ha de dar de mita ordinaria setecientos y cuatro indios» (Capoche, 1959, p. 138). Vemos así que el incremento de la mita de Potosí fue realmente significativo para los lupacas entre 1571 y 1585, fecha en que Capoche escribió su Relación, pocos años después de la visita del virrey Enríquez. Mayor información, que esperamos obtener en el futuro, permitirá comprobar si aumentó más todavía la tasa de energía humana que los lupacas mantuvieron en Potosí; encontraríamos tal vez una variante colonial del modelo del «archipiélago» propuesto por Murra. El problema de la mita masiva, aunado al inevitable perfeccionamiento de la forma de realizar las visitas y establecer las tasas, podría estar relacionado con el hecho de que la población lupaca solo empezó a descender visiblemente después de las visitas toledanas de 1581 a 1583 y el momento en que escribió Vázquez de Espinoza. Una modificación apreciable de las conclusiones de Smith podría ser la que afecta al criterio que este aplica a las mitades de cada pueblo lupaca, a las que supone equivalentes en número de habitantes (Smith, 1970, p. 82). La desproporción anotada por él para Zepita (1298 en hanansaya y 986 en urinsaya) frente a Chucuito (1733 y 1731, respectivamente), se hace general en la visita toledana, donde las proporciones son visiblemente distintas, sin contar a Zepita y Yunguyu, de donde solo hemos obtenido datos parciales. La equivalencia notada por Smith en la gente del tiempo del Inca lo llevó a pensar en que la población respondería a divisiones administrativas, hunu, basadas en el número de tributarios. Es efectivamente posible que la categoría hunu funcionara en el área durante el Tahuantinsuyo, aunque es más factible entenderla como un nivel administrativo que correspondía un número de habitantes (de tributarios) que podía llegar hasta los diez mil de acuerdo con lo que los cronistas le atribuían, pero no es seguro que pueda considerársele como un índice cierto de la población. La estabilidad de las mitades en tiempos del Tahuantinsuyo, y de la que no tenemos datos para la época de la visita de Garci Diez de San Miguel, aparece efectivamente rota en la época toledana, aunque vale la pena mencionar que el número de aillus 94
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